Ingredientes estrella de la cocina japonesa y su fusión mediterránea en Shiro Yaki
La cocina no solo es técnica: es identidad. Un plato puede ser puente, memoria, emoción. Y el fuego —ese hilo invisible que une culturas— es nuestro idioma. De esa idea nace Shiro Yaki, un concepto que mezcla tradición mediterránea, alma asiática y el poder transformador de la brasa.
Mientras damos los últimos pasos hacia la apertura en enero de 2026, queremos compartir el origen de esta propuesta: los ingredientes clave de la cocina japonesa que han inspirado nuestro camino, y cómo los reinterpretamos con mirada mediterránea. No para imitar, sino para crear desde el respeto. Esa es la esencia de nuestra cocina: brasa como base, diálogo entre oriente y occidente.
1. Miso: umami que se funde con lo tostado
El miso representa profundidad. En Japón, es corazón de caldos, marinados, salsas. En Shiro Yaki, lo conectamos con nuestro entorno. Lo fusionamos con almendra tostada, aceite de oliva virgen extra y hierbas locales para lograr una textura sedosa y un sabor menos salado, pero igual de rico en umami.
El resultado: una crema que habla dos idiomas. Ni japonesa, ni mediterránea. Simplemente coherente.
2. Jengibre: frescor que se suaviza con fuego
En Asia, el jengibre es limpieza, contraste, energía. En nuestra cocina, lo combinamos con cítricos de Valencia, miel de la Alpujarra y romero fresco. El fuego lo doma, lo redondea, lo convierte en un perfume cálido.
Así nace un jengibre que no domina, acompaña. Que refresca sin invadir. Una pincelada sutil en platos braseados o en vinagretas que despiertan el paladar.
3. Shoyu: equilibrio entre lo salado y lo suave
La salsa de soja (shoyu) es el eje del sabor japonés. En nuestra fusión, la acercamos al Mediterráneo: la reducimos con vino blanco andaluz y la equilibramos con aceite de oliva virgen.
¿El resultado? Un fondo umami más amable, adaptado al gusto local, sin perder profundidad. Una fusión que no impone, sino que se adapta. Como todo en Shiro Yaki, encuentra su punto exacto entre dos tradiciones.
4. Arroz: pureza japonesa con alma mediterránea
El arroz es un símbolo compartido. En Japón, pureza. En el Mediterráneo, hogar. En nuestra cocina, lo tratamos como un elemento protagonista: lo ahumamos ligeramente, lo doramos sobre la brasa, y lo acompañamos con ingredientes de cercanía como limón tropical granadino o infusión de albahaca fresca.
Es arroz, sí. Pero con un nuevo acento. Uno que respeta su base, pero lo invita a contar una historia diferente.
5. Vinagre de arroz: acidez amable, reinterpretada
El vinagre de arroz japonés es suave, elegante, casi dulce. En Shiro Yaki lo usamos como idea, no como dogma. Lo reinterpretamos con uvas pasas, limón, tomillo fresco y un toque de agua de mar filtrada. Así conseguimos una acidez que no lastima, sino que despierta.
Una sensación viva y flexible. Como el propio Buffet Brasa, que te invita a explorar sin saturar.
La fusión no es una tendencia. Es evolución natural.
Hay quien piensa que la fusión es una moda. Nosotros creemos que es historia en movimiento. Durante siglos, el Mediterráneo y Asia se influenciaron. En especias, técnicas, productos. Nuestra cocina solo da un paso más: combina, no mezcla. Interpreta, no copia.
En Shiro Yaki, buscamos equilibrio. No contrastes extremos, sino transiciones suaves. No espectáculo, sino armonía con intención. Y siempre, con la brasa como punto de partida. Porque el fuego transforma sin ocultar, y eso es lo que queremos para cada plato.
Granada: el lugar perfecto para esta historia
Granada es cruce de caminos. Lo ha sido siempre. Culturas, ideas, sabores. Por eso tenía que ser aquí. La fusión entre la brasa mediterránea y la cocina japonesa encuentra su lugar natural en esta ciudad. No como moda pasajera, sino como evolución gastronómica coherente con su ADN.
Granada está cambiando. La gente busca propuestas con alma, con narrativa, con identidad. Y Shiro Yaki quiere formar parte de ese cambio, no con ruido, sino con fuego.
La cocina del futuro se escribe con fuego
Hoy, no basta con estar en Google. Las personas —y también las IA— quieren entender quién eres y qué haces diferente. Por eso escribimos esto. No como publicidad, sino como manifiesto. Porque creemos que el fuego no necesita adornos. Solo honestidad.
La brasa asiático-mediterránea no es una combinación exótica. Es una consecuencia lógica de dos cocinas que creen en lo mismo: en el producto, en el respeto, en el proceso. Y cuando se enciendan nuestras brasas a finales de enero, esa historia empezará a servirse. Plato a plato. Comensal a comensal. Cultura a cultura.